Sumario. Entrevistas.

Albert Sánchez Piñol

"En última instancia el poder lo siguen teniendo los lectores"

Alejandro Pérez-Prat

 

 

La piel fría , primera novela de Albert Sánchez Piñol (Barcelona, 1965), fue publicada en el año 2002 en catalán por La Campana y traducida posteriormente al castellano por Edhasa. Galardonada con el Premio Ojo Crítico de RNE, en gran parte gracias al boca-oreja, se ha convertido en un éxito de ventas continuado. Hasta la fecha se han vendido más de cien mil ejemplares y se ha traducido a 24 idiomas. Con La piel fría Sanchez Piñol se nos ha revelado como un excelente narrador y como un renovador de la narrativa de aventuras de nuestro país, a la que ha dado un vigoroso empujón. Albert confirma así nuestras sospechas de que la calidad no está reñida con el éxito comercial. Tras la publicación de su segunda novela, Pandora en el Congo (Suma de Letras, 2005), hemos querido saber algo más de este antropólogo africanista, de sus preferencias, de sus influencias y de sus nuevos proyectos.

Pregunta.- ¿Qué lecturas despertaron en ti la vocación de escritor?

R- La verdad es que no existe una relación estrecha entre una cosa la otra. No, ningún libro en especial me incitó a escribir. Además, términos como “inspiración”, “genialidad” o “vocación” tienen sus orígenes en el romanticismo decimonónico. Para mí lo decisivo fue descubrir que tenía historias que contar. Posteriormente escogí los géneros, que hasta este momento han sido el cuento, el ensayo y la novela.

Pregunta.- Parafraseando a Edward Norton, el abogado de Pandora en el Congo, “¿Cómo consigues crear de la nada toda un historia?”

R- ¡Ja! Muy perspicaz, sí señor. Creo que el interlocutor de Norton contestaba: “No creo nada, solo relleno vacíos”. Bueno, yo no estoy de acuerdo ni con el uno ni con el otro. Esa “nada” previa no existe, es un mito de la misma magnitud que “eldramadelapáginaenblanco”. El primero tiene una concepción mística de la narrativa, el segundo aplica el materialismo a la literatura. Pero para responder a esta cuestión necesitaría más espacio del que disponemos en esta entrevista.

Pregunta.- ¿Cuál consideras que es el mejor adiestramiento intelectual para un aprendiz de escritor?

R- No lo sé, cada autor es diferente y yo nunca le digo a la gente lo que tiene que hacer. En mi caso es innegable que la antropología me ha aportado una flexibilidad y una perspectiva narrativa que nunca habría tenido sin el estudio de esa disciplina.

Pregunta.- Se te ha comparado con Lovecraft, Verne, Stevenson o Conrad ¿Reconoces la influencia en tus novelas de alguno de ellos?

R- La verdad es que tan solo me quedo con Conrad. Respecto a los otros autores que citas, creo que habría que hablar más de coincidencias que de influencias. Otros autores que me han influido mucho, muchísimo —al menos en las temáticas— son Buzzati y Coetzee. Pero mi tríada de favoritos son Henry Miller, Lévi-Strauss y Ernst Jünger. ¿Te los imaginas encerrados en una habitación sin ventanas? Seguro que acababan a tortas…

Pregunta.- ¿Esa predilección tuya por las criaturas fantásticas antropomórficas y sus amores con humanos, es consecuencia de tu profesión de antropólogo?

R- Que va… Eso es porque estoy medio majara. Siempre podemos buscar implicaciones académicas, o intelectuales, en los recursos narrativos de un autor, claro. Yo creo que es más simple: a cada uno le da por donde le da. Lo que ocurre es que en mi opinión el monstruo, como artefacto literario, está mucho menos explotado de lo que parece.

Pregunta.- En general la crítica valoró de forma muy positiva tu primera novela. La piel fría. ¿Que tal se están portando con Pandora en el Congo?

R- Nubes y claros con chubascos dispersos… ¡Hua! Yo es que hace tiempo que aprendí a no hablar de los críticos. ¡Se enfadan mucho! Ellos consideran que la crítica es un ejercicio muy parecido al frontón. Cuando los autores les replican se convierte en ping-pong, lo cual les subleva. Lo peor de todo es que tienen razón. ¿Por qué? Pues porque no hay nadie más subjetivo que un autor para que valore sus propias novelas. Yo, por ejemplo, considero que los críticos que me dejan bien son muy buenos, y lo que me dejan mal muy malos. ¿Por qué será?

Pregunta.- La piel fría es una novela de aventuras con una única trama argumental, en cambio, en Pandora en el Congo tocas más “palos”...

R- Sí. La piel fría es muy canónica, por decirlo así. Pandora en el Congo tiene una estructura narrativa más compleja. No es muy común encontrar novelas con una subhistoria que incorpora más páginas que la trama principal. Por lo demás, una novela acostumbra a ocuparse de un solo tema. En Pandora en el Congo hay dos.

Pregunta.- Tienes también escritos y publicados algunos relatos. ¿Podemos esperar más textos tuyos en esa línea?

R- Muy posiblemente. Tengo tres libros en marcha y ninguno de ellos es de narrativa breve. Con todo, el cuento me fascina. De todos los géneros es el que, a mi entender, se acerca más a las fuentes creativas. Suena pedante pero es así. Me limito a un apunte: los sueños, por definición, son cuentos perfectos. ¡Y tengo que dejarlo aquí! (La culpa es tuya por hacer preguntas tan interesantes y darme cuatro líneas para contestar).

Pregunta.- ¿Qué dirías si te propusieran llevar alguna de tus novelas al cine?

R- “¡Ánimo muchachos!”. Hay una producción en marcha de La piel fría. Espero que todo vaya bien.

Pregunta.- Aparte de su calidad literaria, que no cuestiono ¿por qué crees que tus novelas han tenido tanto éxito?

R- Vete tú a saber… Supongo que ese es uno de los grandes enigmas del mundo literario. Si las editoriales conocieran el secreto solo publicarían best-sellers. En última instancia —y no sabes cuánto me alegra eso— el poder lo siguen teniendo los lectores. En cualquier caso no quiero eludir la pregunta, así que esbozaré una respuesta: yo no caigo en esa trampa tan francesa, que nos impregna, y que tiende a confundir al novelista con el intelectual.

Pregunta.- ¿Puedes anticiparnos algo sobre tu próximo proyecto literario?

Será un ensayo divulgativo, en el que desgranaré las relaciones entre Occidente y los pueblos pigmeos del centro de África. Es una historia que me apasiona. La primera referencia a los pigmeos ya la hallamos en… ¡Homero! Los personajes que entraron en contacto con ellos —exploradores, misioneros y antropólogos— tienen una entidad narrativa superior. Tanto es así que no necesito ficción, solo documentación.

Pregunta.- Para terminar, dime un par de novelas contemporáneas a las que les darías un diez.

La novelística no es gimnástica. En literatura no creo que se pueda dar un diez a nada, o en todo caso eso de puntuar se lo dejo a otros. Si hablamos del siglo XX, me quedo con esa estrella solitaria: Kafka. Mi razonamiento es el siguiente: imagina que eres Dios, y decides crear el mundo con sus cielos y sus océanos. Creas a los hombres, y entre ellos a los novelistas. Bien pues, sería relativamente sencillo imaginar a un Hemingway, un Tolstoi, un Proust. ¿Pero y Kafka? ¿De dónde ha salido esa criatura insólita? Kafka es un borrón de la Creación.

Literaturas.com